sobre la duración de lo dulce

la lengua sabe a qué sabe y que es un rato y que allí está todo, el tiempo que dura ese dulce de leche paseando la boca que es un gusto, llevando lo suyo a cada rincón; sin embargo, la cabeza saca la foto: esto es lo dulce, dice, encorsetando una maravilla en palabras, y vas con un trago de coca y si no hay gente escupís, como tomar querosén, eso mismo que cualquier día a cualquier hora te empalaga de tan dulce y pegote y caramelo ahora es cambá, un amargura hecha y derecha; subversiva y bien bajito, entonces, gana la idea de que el rojo no es tan rojo o es un poco rojo, relativamente o, mejor dicho, en relación a otra cosa que lo mida y lo termine de construir, lo mismo que ser alto, beige, gordo, de izquierda, caliente, bueno, millonario, un poco por sí y otro poco por el otro que nos completa la oración, necesitándolo ardiente, imperiosamente, si es que nos gustan las fotos del mar en vez del mar.
leandro pecora / jul 2008

3 comentarios:

Lola dijo...

lo dulce suele durar algunos segundos más cuando se paladean unas trufas que venden en cierta panadería de Defensa. Cariños.

Anónimo dijo...

http://100cuentos.blogspot.com/

Quieres participar? estamos creando un blog con cuentos que nos manda la gente...

Pasión dijo...

A mí también me genera profunda curiosidad si los otros ven el mismo rojo que yo (sé que no) y cómo puede ser. Qué maravilla no? Esto de saber que la realidad es personal.
Un abrazo Leandro y gracias por tu visita y gentil comentario a mi blog!
Pasion

www.delavidasimple.blogspot.com