pensatina / 01

con qué ánimos y porqués será que lo hace y quién será éste que la mira a la nena hacer lo que se le antoja con esas tijeras y esos papeles? Sin embargo, allí ella, lo mismo absorta que risueña, o triste o encantada, pero siempre entretenidísima, con sus cachivaches pegoteos, sus “mi querer caca”, para luego, entonces, tan impetuosa y raramente nosotros quererla, a la caca, inventando y desinventando frases así para luego realidades asá, editora naif pero arquitecta total, será cosa de ver qué es lo que uno le tira a esta enfermita tan simpática o que deje de? alguna vez dejará de? porque alguna vez realmente deja de? o no será que sólo corta, une, pega y ya, lo que se le tire, en un circular y vicioso copypaste, bien de maquinita sencilla, bien de autito siempre adelante?
Estará, en cambio, que siga o que deje, ligado, justamente a lo que uno le tira, a su calidad, a su cantidad, a su tenor, a su rigidez, a su seriedad? Y así, si no tomáramos tan en serio nuestras afirmaciones, nuestros juicios, si concluyéramos menos, si dejáramos de tomar como universal la arbitraria parcialidad de lo que recibimos a través de nuestros sentidos, si no les creyéramos tanto, en definitiva, no sería ya papel mojado lo que a la nena y sus tijeras editoras, o ladrillos secos a la pequeña arquitecta y, entonces, por fin, la editora, la arquitecta, de vuelta nena simpática?
O no sabemos, en la piel, en lo no tangible, que si uno no le tirase “mi”, “querer”, “caca”, no podría nunca armar la frase sola ni tendría motivos para hacerlo o que para qué tirarle a que pegue un “te quiero” que no sabe ni comprende si ya se quiere, en la piel, en lo no tangible, porque qué nos tiene que decir la nena que no sepamos?
Y quién será éste que la mira a la nena?
leandro pecora / abr 09